Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio. Octavio Paz.



lunes, 10 de mayo de 2010

Congreso Internacional Rosario 2010, Profundizando la democracia como forma de vida

Trabajo que formará parte del Congreso Internacional Rosario 2010, Profundizando la democracia como forma de vida, organizado por la faculta de Cs. Politicas y Relaciones Internacionales de la UNR, a realizarse los días 13, 14, 15 y 16 de Mayo del corriente. www.congresorosario2010.com.ar

Proyecto Identidad (democracia para vivir). Micro-regiones a partir de un nuevo contrato social.


1).- Introducción

Proyecto Identidad, es la denominación de la arista principal de un proyecto que tiene alcance global, que nace como interés por conocer más de cada persona, cada pueblo y región, saber más sobre el país. Nace, principalmente, por la inquietud de conocer y reconstruir la verdadera Identidad Nacional.
Pero, ¿Qué es la Identidad?
Ante un problema que ocurre en una casa, la familia reacciona de cierta manera. “Cada familia es un mundo”. Esto denota las capacidades diferentes de reconocer el problema y de encontrar la solución. Lo mismo ocurre en una institución. Lo mismo ocurre en un gobierno. Lo mismo, en una sociedad. Aquello que reflejamos en nuestra decisión es la Identidad de quienes somos. Es así que cada vez que decidimos ponemos en práctica nuestra identidad, aquella que engloba nuestra educación, nuestros valores e ideales, nuestras experiencias, nuestra cultura e idiosincrasia, lo que somos.
Proyecto Identidad, es un sueño que alcanza distintos aspectos de la vida política, social y cultural de una comunidad, de una familia llamada sociedad, en la que no solo protagonizan los gobiernos sino también, y en carácter principal, las instituciones y la ciudadanía, a través del trabajo y esfuerzo por construir mayor gobierno, institucionalidad, democracia, mejor calidad de vida.
En este caso, Proyecto Identidad (Democracia para vivir) refleja un trabajo dedicado a la constitución de micro-regiones entre municipios (clase b) y comunas, para la profundización de la democracia a partir de un desarrollo local basado en un nuevo contrato social entre las instituciones de una comunidad, su ciudadanía y su gobierno.
En el presente, plantearé un modelo para constituir lazos entre los actores de una sociedad responsable de sus éxitos y problemas comunitarios, basado en la constitución de micro regiones. Un modelo de inclusión y pertenencia, de integración, que va desde lo local hacia lo global a partir de un contrato social que ha de darse entre los protagonistas de las comunidades pequeñas (menos de 15.000 habitantes), para mitigar el problema del escaso desarrollo social, la falta de conciencia cívica, en definitiva, para profundizar el sistema democrático local, de cada comunidad.
Con la creación de micro-regiones se trata entonces, de recuperar una concepción de la persona humana y de la sociedad, en la que el hombre ocupa un lugar central en el sistema, protegiendo los derechos colectivos y las potestades de las comunidades locales frente a un estado que históricamente, ha demostrado ceder a la tentación de aumentar gradualmente su poder en cada esfera de gobierno, y en muchos casos, no ha tenido “contrapeso” ni “auditor” que lo vigile y sancione.
“Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, es la dolorosa y sabia frase que ha retumbado en mí durante varios años, y hoy he cambiado, convencido de que “cada ciudadano debe ponerse la mochila en sus hombros, y tendrá el pueblo y gobierno que se merece”.

2).- Proyecto Identidad (Democracia para vivir)

Las instituciones municipales constituyen la fuerza de las naciones libres. Las comunas son para la libertad lo que las escuelas primarias son para la ciencia, ellas son las que la ponen al alcance del pueblo; enseñan a los hombres cómo usarla y disfrutarla. Sin instituciones municipales una nación puede darse un gobierno libre, pero carecerá del espíritu de libertad. (1)


Los cambios tecnológicos han cambiado el mundo, como así también la globalización ha creado nuevos escenarios políticos, económicos y socio-culturales. Los municipios también han ido cambiando con el paso del tiempo.
Hoy nos encontramos con nuevos problemas y nuevas demandas de la sociedad: empleo, educación, transparencia, medio ambiente, justicia y seguridad. Es necesario tomar decisiones cada vez más rápidas y urgentes porque la realidad es más compleja, fragmentada y dinámica.
El problema es el siguiente. Si a nuestros dirigentes locales los forzamos a conducir sus pueblos y ciudades con instituciones y legislación de una ingeniería política moldeada para una sociedad mucho más lenta y desconectada, los exponemos irreversiblemente al desastre. Peor aún las cosas, si las instituciones son débiles, la legislación es escasa y los dirigentes locales sin voluntad transparente.
Ante esa realidad, se debe pensar en un cambio gradual y total, incorporando a tal empresa a todos los actores de la sociedad, instituciones locales, escuelas, empresas, la ciudadanía toda y el gobierno local. De aquella reunión se generara la capacidad motora del cambio, en el repensar cuales son y serán “las páginas del libro de historia, que se quiere escribir”.
De aquí en adelante, trabajaré distintos puntos de reflexión, con el objetivo de fomentar la creación de micro-regiones para el desarrollo social, desde lo local hacia lo global, pero con un eje de relevar importancia, “un nuevo contrato social” para cambiar la historia.

2.1).- Micro-regiones: de lo local hacia lo global

“La integración evitará que quedemos más solos en un mundo más unido. Pero la integración es el reconocimiento de la interdependencia de pueblos y personas, con su propia identidad… En "todos los hombres" debe estar "todo el hombre"…”.(2)
La globalización nos plantea la dicotomía entre lo propio (lo local), y lo ajeno (lo global) pero estos debe traducirse como una fusión entre identidad e inclusión, este es el desafío planteado.
Una gobernanza global eficiente necesita primeramente de una gobernanza local eficiente, partir de la individualidad para alcanzar la globalidad. Si no tomamos conciencia de eso, “los méritos de la globalización serán urnas vacías si no se llenan con los líquidos de la gobernanza local.(3)
Los planteos sobre la cuestión micro-regional recorren un abanico de situaciones donde se reconoce a la microrregión como una forma de regionalización de gobiernos municipales, un ámbito de concertación y actuación común sin dimensión política, una figura territorial en las que se basa el desarrollo local, una unidad territorial, una asociación voluntaria de municipios, como resultado del asociativismo intermunicipal y como un modelo de intermunicipalidad.
Micro-región, entonces puede considerarse, como una unidad operativa de gestión resultado de la sobre posición e integración de uno o más espacios que origina lo que sería una unidad de gestión y concertación. Como unidad, se encuentra enmarcada en los corrimientos territoriales-competenciales en donde se identifican los procesos intermunicipales, los procesos supramunicipales y la coordinación inter-jurisdiccional. (4)
En el derecho constitucional y público provincial argentino, la región intermunicipal contaría con sustento constitucional nacional del art. 124, que nace como la nueva oportunidad para recuperar el crecimiento de las economías locales, frente a un mundo profundamente globalizado e interdependiente. Aunque en realidad, específicamente en la Convención General Constituyente de 1994, se manifestó que debía estar el tema en la órbita de las competencias de la autonomía de la provincia; por lo que estudiarla como parte de la Constitución Nacional, sería inmiscuirse en las Constituciones provinciales, lo que sería inconstitucional.
Entonces, tenemos que hoy en día, la mayor parte de las constituciones provinciales permiten de manera taxativa, y unas pocas de manera implícita, las relaciones intermunicipales y con otros organismos estatales.
Entre las facultades de los municipios, aceptan expresamente las relaciones intermunicipales y con otros organismos estatales, las siguientes constituciones provinciales: Chubut, (art. 235); Córdoba, (Art. 190); Buenos Aires, Art. (192); Catamarca (art. 252 inc. 4); Corrientes (art. 163); Chaco (art. 201); Río Negro (art. 229 inc. 10); Misiones (art. 171 inc. 9); Neuquén (art. 204 inc. M); Salta (art. 176 inc. 15 y 21); San Juan (art. 251 inc. 9, 18 y 19); San Luis (art. 258 inc.15; art. 261 inc. 13 y 19); Santiago del Estero (art. 220 inc. 16); y Tierra del Fuego (art. 173 inc. 12 y 17). Sólo implícitamente admiten la intermunicipalidad, seis constituciones provinciales: Formosa. (Art. 179); Entre Ríos (art. 195 inc. 4); La Pampa (art. 123); Jujuy (art. 190); Santa Cruz (art. 150), y Tucumán (art. 113). Nadan dicen al respecto, las constituciones de La Rioja, Mendoza y Santa Fe.
Sin embargo, por el hecho mismo de que está facultad es inherente o connatural a los municipios, y no está expresamente prohibida por alguna normativa provincial, no habría dificultad en concertar estos acuerdos entre los municipios y comunas de una provincia, entre sí y con los de otras provincias; sin que ello signifique negar por cierto, la conveniencia de reformar las constituciones provinciales, plasmando el alcance y el sustento de estas prerrogativas.(5)

2.1.1).- Micro-regiones ¿Porqué y para qué?

No puede negarse que el intermunicipalismo aumenta la capacidad de negociación y multiplica las posibilidades reales de la comuna o el municipio. Con las micro-regiones, no sólo se globalizan las quejas sino también las soluciones, ya que se genera un bloque con igualdades geográficas, económicas y políticas de mayor peso, el cual es capaz de estimular el crecimiento en infraestructura, fortalecer el relacionamiento comercial externo e interno, mejorar la comunicación y el intercambio, y permite una nueva estrategia de competencia.
Con respecto a los temas en común que podría abordar la microrregión, son varios, como transporte e infraestructura (conexiones viales, ferroviarias, etc.), gestión integral de residuos, aguas y saneamiento, salud, medioambiente, educación, empleo, cultura, seguridad, deporte, etc.
Los municipios quedan en plena libertad a la hora de acordar los perfiles que ha de revestir esa cooperación. O bien puede limitarse a establecer simples mecanismos de concertación a través de la celebración de acuerdos o el desarrollo de reuniones intermunicipales para el tratamiento de problemáticas puntuales (cooperación inorgánica) o, bien puede instaurarse formulas permanentes de cooperación (cooperación institucional), es decir agrupaciones de municipios, creadas por un instrumento jurídico específico, dotadas de una estructura institucional propia y capaces de expresar una voluntad distinta de la de los entes locales partes, para el cumplimiento de sus objetivos (naturaleza funcional de la agrupación de municipios).(6)
El proceso de integración, llevará mucho tiempo si cada uno quiere llevar agua a su molino. Por lo tanto, se debe comprender, que la cooperación significa juntarse para poder llegar a obtener objetivos comunes para toda la micro-región.

2.1.2).- Micro-regiones ¿Cómo?

En primer lugar, es necesaria la creación de una “unión regional de municipios”, en donde se junten los intendentes de distintos partidos políticos, cada uno con su problema, incluso, cada uno con su propuesta.
A partir de aquella “unión regional de municipios” se podría constituir un Consejo Regional de Planificación. Para realizar un diagnóstico de toda la región y confeccionar un plan estratégico a 10 años. Sería un órgano de planificación y de gestión, no así de ejecución.
En los distintos municipios deberían funcionar Consejos locales cuyos representantes después puedan integrar el Consejo Regional.
La estructura se basa entonces, en un Consejo Regional de Planificación, los consejos locales de planificación, y la Agencia Regional de Desarrollo.
La Unión Regional de Municipios estaría conformada por los intendentes más cuatro delegados que surgen de la comunidad, es decir, que surgen de estos consejos locales.
Además se podría crear espacios para delegados sectoriales, o sea, de seguridad, educación, salud, obras públicas, donde estos delegados sectoriales no tengan voto en la asamblea, pero si tengan voz para informar a la misma.
Importante será el papel otorgado a los consejos o centros de participación ciudadana, ya que se le da mayor decisión a la ciudadanía. Cabe destacar, que al mismo tiempo, la micro-región busca una identidad y no solo tiene como fin resolver los problemas próximos.
Será entonces necesario poner énfasis en la capacitación para tales fines, ya que todo proceso de integración serio necesitara de personas idóneas que servirán de guía en la construcción y planificación de futuras micro-regiones. Para ello es necesario reconocer el poder ciudadano y otorgarle espacios de participación y su vez, de formación, para que desde allí también puedan surgir muchas de las futuras decisiones políticas.
Nada de todo lo antes dicho será posible si nuestra identidad como sociedad no cambia. Aquel cambio sin embargo, no será posible jamás, sino se suman todas las voluntades políticas de la comunidad, las instituciones, el sector privado, el público, la sociedad en general, en búsqueda de consensos, hacia un plan estratégico. Es necesario entonces, un nuevo contrato social entre todos los actores de la comunidad.

2.2).- Un nuevo contrato social, para cambiar la historia.

El municipio debe retomar la idea que sobre él tenían Alexis de Tocqueville, que lo consideraba escuela de la democracia y Joaquín V. González que lo definía como la gran escuela de libertad, el primer teatro en el que los ciudadanos ejercitan sus derechos democráticos. (7)
Para lograr el cometido principal, de crear micro-regiones para el desarrollo social y profundizar la democracia, antes que nada se debe hacer un cambio tangencial respecto al contrato social que una comunidad toda posee. Es decir, ningún cambio radical, de gravitatoria importancia para cada uno de los sectores de una comunidad podrá ser exitoso, sino es toda la comunidad la que en consenso y conocimiento encara tal propósito con la decisión firme e inclusiva de necesitarlo.
Para tal fin, es necesario entonces construir un debate (a veces debido) en la comunidad, incluyendo a todos los sectores, representantes, actores de la misma, en asambleas, reuniones, foros, con el objetivo de lograr consensos, sin olvidar ni impedir voz a nadie, dándole la participación a todos. De esta manera, con la participación de todas las instituciones locales, el sector público, el sector privado, organizaciones civiles, Ong´s, escuelas, clubes, ciudadanía en general, se podrá construir un nuevo contrato social, en el cual el compromiso principal estaría dado en la voluntad del cambio, la responsabilidad de pensar en un plan estratégico y la voluntad de acción del cambio.
Es posible realizar primeramente una convocatoria general, dar a conocer el proyecto y luego abordar las problemáticas, el debate, en diferentes sectores como por ejemplo: educación, seguridad, saludad, producción, cultura, deportes, turismo, etc.
La comprensión de una realidad, su conocimiento verdadero, completo, y la visión de nuevos escenarios abre las puertas a una voluntad de cambio. Por ello, primero es necesario reconocer el problema social, en todos sus aspectos, y para tal objetivo se debe discutir, brindar fundamentos, información y debate, solo así la verdad será justa y la voluntad del cambio, genuina.
El plan estratégico será el resultado de un largo debate en el que se tendrán como ejes principales el estudio e investigación de la problemáticas a tratar por separado y luego el consenso total entre todos los protagonistas, dentro de un sector y con los demás sectores. Será entonces la habilidad de las personas de voluntad colectiva la que guiará a encontrar el mejor plan para obtener el cambio, un nuevo contrato social.
Y por último, la tan añorada voluntad de acción del cambio, no es más que el plan puesto en práctica. En otro orden, sería el cumplimiento de los acuerdos, de las leyes, de los proyectos y promesas políticas, es aquella añorada voluntad política que se reclama a diarios a nuestros representantes, pero en este caso, los protagonistas y responsables de la misma, será la sociedad en su conjunto, la responsabilidad en esta etapa, es de todos.
“Las generaciones nacen unas de otras, de suerte que la nueva se encuentra ya con las formas que a la existencia ha dado la anterior” (8).
Por lo tanto, el nuevo pacto social que ha de plantearse en la comunidad no es, a priori, ni bueno ni malo. Será lo que la gente haga de él. Es necesario insistir en que el nuevo contrato social, como cualquier otro cambio político-social en una comunidad, debe estar al servicio de la persona humana, de la solidaridad y del bien común.

2.2.1).- Tomando el timón de nuestras naves: Centro de Educación y Participación Ciudadana (CEPC)

“Las trabas a nuestro progreso derivan, en primer lugar de nosotros mismos. Que estamos afiebrados por vicios de profundo origen, que nos resistimos a la disciplina ciudadana y al altruismo social. Que la llave de las soluciones está en nuestras manos, no en poderes foráneos y conspirativos…” (9)
¿Cómo defender la vida local, cuáles pueden ser sus anticuerpos o dónde edificar la fortaleza o el muro defensivo de la Ciudad? Para aproximarnos a las respuestas es preciso, primero, identificar en dónde situar aquella usina y centro de energía transformadora y, como nos preguntáramos, en quienes reside la responsabilidad de dar respuesta.
El distrito municipal, local, es la escuela donde el pueblo aprende a conocer sus intereses y sus derechos, donde adquiere costumbres cívicas y sociales, donde se educa paulatinamente para el gobierno de sí mismo o de la democracia, bajo el ojo vigilante de los patriotas ilustrados: en él se derramarán los gérmenes del orden, de la paz, de la libertad, del trabajo común encaminado al bienestar común, se cimentará la educación de la niñez, se difundirá el espíritu de asociación, se desarrollarán los sentimientos de patria y se echarán los únicos indestructibles fundamentos de la organización futura de la República. (10)
El rol de la ciudadanía entonces, es fundamental en estos procesos, ya que allí se conciben las necesidades, y muchas veces las respuestas a esas. Por ello, una propuesta podría versar en la creación de un espacio, que en este caso denominaré “Centros de Educación y Participación Ciudadana”, el cual revitalizara aún más el proceso de integración de las regiones, y microrregiones. Además de brindar un espacio para la participación de la ciudadanía, su trabajo de manera regional, en red, haría que los problemas se estudien desde las diversas realidades de manera integrada, es decir, uniendo en las diferencias. Eso mismo es integrar. Por ello mismo, la propuesta además de buscar complementar los conocimientos cívicos, formando a través de charlas, foros, debates, busca una formación ciudadana integral, en donde, podamos ejercitar todos nuestros derechos como ciudadanos, y mejorar la comunidad.
La propuesta de los “Centros de Educación y Participación Ciudadana”, tienen como principal fin, el de “volver a conocernos”, es decir, utilizar el conocimiento, y la memoria como herramienta de construcción cívica.
Es una forma de hacernos cargos de las responsabilidades como ciudadanos, a través de una participación ciudadana distinta, innovadora.
Entre los fines, está lograr conocimiento sobre el proceso de integración, trabajarlo, buscándole mejores propuestas, analizando nuevos horizontes. También estos centros, pueden servir como espacio para la comunidad, en donde se planteen temas, problemas que acoge la sociedad, y se fabriquen propuestas, a través de charlas, debates, encuentros.
Este espacio es una forma de comprometerse con lo que a diario observamos, y no sabemos cómo cambiarlo. A través de estos centros no solo se recibirían las inquietudes, sino también se podrán crear las soluciones a esos problemas.
Detrás del proyecto, para el desarrollo de los “CEPC” existen ciertas líneas de trabajo, como la búsqueda de:
1. la generación de identidad regional a través del conocimiento de la región, desde su geografía, educación, cultura, patrimonio, historia y sociedad;
2. educación cívica y formación ciudadana;
3. trabajo en red, flexible y progresivo.
La idea concreta es, que el hijo de “doña Rosa”, el marido, los vecinos, hasta la misma “doña Rosa” tengan opción de aprender, preguntar, investigar, reflexionar, escuchar, decir, conocer, intercambiar, soñar, imaginar, hacer, construir, descubrir, creer, participar… Trabar en red, con planes y distintos ejes, con un programa que nazca y sea apoyado por los representantes congresistas de las provincias.
Los países que se encuentran contemporáneamente desarrollados y estables en sus economías, han llegado allí a través de la participación de sus ciudadanos, instituciones, gobiernos, con cultura de trabajo y progreso en común.
Es por ello que la necesidad primaria de nuestra sociedad, de cada comunidad local, radica en recuperar la confianza y la comunicación entre ciudadanos, instituciones y gobiernos. Y para lograrlo se deben generar estos espacios de participación, de reflexión, y actividad, que tengan en sus miras, entre otros, el rescate del valor de la democracia, y las acciones sociales concretas que penetren en la sociedad más allá del color político que las brinde.
La participación ciudadana en la vida democrática de una sociedad es un pilar principal y es necesario en una comunidad contar con un espacio activo de reflexión, de acción y creación, que posibilite a la misma y en su conjunto, alimentarse de valores, ideales y pensamientos democráticos.
Solo estos servirán de escudo para enfrentar problemas comunitarios y salir solventes de ellos. Solo estos servirán para el progreso y el crecimiento de una sociedad, de una región. Solo estos formarán el mejor legado a futuras generaciones que se avecinen.
“La educación deja huellas en la historia que, como tales, atraviesan cada generación portando rasgos de tiempos pasados, adquiriendo cambios del presente y asegurando su trascendencia hacia las generaciones futuras. Por ello, es la tarea de educar la que “trabaja” para la eternidad. Esto significa que el mencionado compromiso social, incluye y responsabiliza a todos por igual: quienes aprenden, educan, regulan, idean, proyectan, tanto en un pasado como en un presente y un futuro”. (11)

3).- Un proyecto de integración: Micro-región “COCENSA”

Teniendo en cuenta mi lugar natal y analizando los temas anteriores, creo conveniente proponer la creación de una microrregión entre las ciudades y pueblos, de la “costa centros santafesina” (COCENSA): Coronda, Arocena, San Fabián, Barrancas, Monje, Maciel, Gaboto y Oliveros.
Existen implicancias geográficas, económicas, culturales e históricas que unen a las distintas comunidades y con tal construcción, lograrían fortalecer sus economías regionales, potencializar su poder político y trabajar mancomunadamente para la realización de obras públicas, tratamientos de servicios públicos y problemas en común.
Desde el punto de vista formal podrían llamarse “entes intermunicipales”, que se crean por decisión propia de cada gobierno local mediante un acta acuerdo que no requiere otra ratificación que no sea la del cuerpo legislativo propio. La organización que asuma se fija en un estatuto y determinadas acciones se ejecutan en cada gobierno local por mandato.
Es difícil lograr estos acuerdos, ya que no solo tenemos el impedimento de las diferentes banderas políticas que gobiernan los distintos pueblos y ciudades, sino además la escasa información que poseen los gobiernos sobre estos temas.
Por lo tanto, en primer lugar se debería consultar a través de una reunión con los distintos gobiernos planteándoles la propuesta; en segundo lugar, conformar una “Comisión de Estudio e Investigación Regional” de la zona mencionada, establecer mecanismos de intercambio que configuren redes institucionales destinadas a dotar de un efecto multiplicador a la asistencia técnico-jurídica; y al mismo tiempo, se deberá dar a conocer la inquietud a los senadores de los departamentos San Jerónimo e Iriondo.
Realizado el estudio y acordadas las negociaciones, se conformaría una “Comisión de Acuerdo”, en la que participen los intendentes y presidentes comunales para firmar el acta de acuerdo, con el fin de crear la microrregión “COCENSA”.
Para el desarrollo y progreso de la microrregión se debería complementar a la “Comisión de Estudio e Investigación Regional”, una “Comisión de Negociación y Asuntos Estratégicos” y otra de “Desarrollo e Identidad regional”. Con integrantes especializados en las distintas temáticas planteadas.
En general, lo que hoy se pide a los funcionarios públicos de primer nivel es la condición de “lideres estratégicos”, entiendo esto como el proceso de dirección llevado a cabo para conseguir que algo suceda, tal cual lo deseamos y proyectamos. Este nuevo prototipo de conducción, no solo conoce creativamente “que” es lo que hay que hacer, sino también “como” debe hacerse para lograr el objetivo. Tiene que ver con como diseñar e implementar soluciones eficaces en relación con tal problema, en un entorno caracterizado por continuas transformaciones. Este es el principio, y el fin.
Para lograr estampar las ideas teóricas positivamente, la respuesta versa esencialmente en el trabajo de concertación y desarrollo de identidades. Para ello, la microrregión, como todo proceso de integración de carácter regional, necesita desarrollar un programa destinado a capacitar intensivamente en el tema de integración regional.
Sin la capacitación adecuada, el proceso de integración no puede avanzar con la celeridad y la calidad esperada.
En cualquier caso, para la producción y transmisión de conocimientos y de valores, es necesario poner a las personas a trabajar juntas, generar equipos, fomentar la participación, publicar los resultados obtenidos, captar información del interior y del exterior, y ponerla a disposición del personal, debatir sobre los resultados y formular conclusiones. En suma, “utilizar y reutilizar el conocimiento generado colectivamente”.(12)
Breve propuesta, que nace a partir de una “necesidad de ciudadano” en querer que los pueblos donde uno nació y vive, no padezcan el retroceso de políticas retrogradas, y por el contrario, participen y aprovechen las diversas posibilidades de progreso que les dan el contexto globalizador y los mecanismos antes vistos.

4).- Conclusiones

Recuerdo hace unos años leer en una revista, justamente en aquellos años de las cacerolas ardientes, la opinión de un intelectual español con muchos honores en su trayectoria, que decía que la Argentina para solucionar sus problemas debía dejar de pensar primero, en la economía, segundo, en la política y tercero, en la educación. Debía pensar primero, en la educación, segundo, en la política y tercero recién, en la economía… Sabias palabras de quien para mí era un “don nadie” y de ahí en adelante sería quien (sin conocerme) con sus palabras, me animaría a seguir en una convicción que venía forjando hacía tiempo y desde ese día logré de convencerme.
Hoy bajo esa convicción, junto a la experiencia personal, entiendo que los municipios de menor categoría reflejan mejor (debido a su tamaño) las debilidades y fallas de los gobiernos, que generalmente, luego de asumir no poseen ninguna fuerza opositora, de control, ni si quiera del partido que obtuvo la minoría o se ha presentado sin éxitos en las elecciones. Muchas veces, es la falta de conocimiento la que deja soslayar el espacio no representado entre gobierno y sociedad. Otras, la irresponsabilidad política de quienes asumen el rol de minoría u oposición, sin trabajar ni comprender su rol dentro del sistema democrático. Bajo ese panorama, la ciudadanía suele recaer en la fe infinita hacia nuestros gobernantes, creyendo que su buena voluntad será capaz de solucionar los problemas de la comunidad.
Justamente desligarse bajo el manto de elegir “representantes” y no seguir participando, vigilando, requiriendo como “representados” genera un espacio de libre albedrio para quienes gobiernan.
Es cierto que existen una ley de municipios y comunas, órganos superiores, departamental, provincial, y sin embargo, también existen las defraudaciones políticas, el incumplimiento de promesas de campaña, la escases de desarrollo social, el constante fantasma de la corrupción, y funcionarios déspotas gobernando monarquías dentro de un sistema democrático que no lo sanciona.
No es fácil hablar de los problemas de desarrollo social, de conciencia cívica, entre otros, sin culpar principalmente a un órgano todopoderoso llamado “gobierno”. Solemos criticar raudamente cuando nos avasallan nuestros derechos, nos acordamos memoriosamente de la carta magna que nos ampara; muchas veces tenemos razón, muchas veces es digna y necesaria nuestra lucha, pero… ¿Por qué nada ha cambiado desde hace tiempo?
El problema y error radica justamente allí. La culpa no es del gobierno solamente o de sus funcionarios, aunque tengan gran parte de responsabilidad por ser representantes del pueblo. Pensar en ello es caer en la trampa, el pueblo también tiene que ser responsable, no solo debe reclamar sus derechos, sino también cumplir con sus obligaciones, hacerse cargo de sus deberes como ciudadanos, que no se agotan en el sufragio cada 2 o 4 años, ni mucho menos.
Pero ni todo es blanco, ni todo es negro. La culpa no ha sido toda de nuestros funcionarios, ni toda nuestra. Recordando a Ortega y Gasset con “¡argentinos a las cosas!”, ¡aquí y ahora… las cosas son como son y necesitan un cambio!, que hace años nos esperanzamos provenga desde arriba, desde nuestros elegidos, pero siempre tropezamos con la misma piedra y el “salvador” o “caudillo” se vuelve “villano” en un abrir y cerrar de ojos, y el estallido social se hace incontrolable.
El cambio debe empezar desde abajo, por nosotros, y para ello, tenemos que hacernos



1 TOCQUEVILLE, Alexis de, La democracia en América, Madrid, Alianza editorial, 2002, p.140.
2 FRÍAS, Pedro J., Nuestra identidad en crisis y su posible recuperación. Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba [en línea] abril 2005; [8]. Disponible en: URL: http://www.acader.unc.edu.ar
3 DROMI, Roberto. Ciudad y Municipio. Ciudad Argentina – Hispania libros, Buenos Aires – Madrid – México, 2007, p. 250.
4 ITURBURU, Mónica Silvana. Administración y ciudadanía en los municipios argentinos. CLAD. [en línea]. Disponible en: URL: http://www.clad.org.ve/fulltext/0038109.html.
5 GIULIANO, Diego A., Derecho Municipal. Autonomía y regionalización asociativa. 1° ed. – Buenos Aires: Ediar, 2005, p. 218.
6 GIULIANO, op. cit, p. 223.
7 DROMI, Roberto. Op. cit, p. 52.
8 ORTEGA Y GASSET, José El tema de nuestro tiempo, México, Porrúa, 2002.
9 AGUINIS, Marcos. El atroz encanto de ser argentinos. p. 162.
10 ECHEVERRÍA, Esteban. “Cartas a Don Pedro de Angelis”. Archivo Americano en Obras, t.4, p.134.
11 MACHINANDIARENA, Victoria. Educación y Construcción de identidad nacional. 1° Premio. Concurso Educación Universidad de San Andrés 2005. [en línea] Disponible en: URL: http://www.udesa.edu.ar/files/escedu/historicoconcurso/ensayo1erpremio.doc.
12 GIULIANO, Diego A., op. cit., p. 223.

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