Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio. Octavio Paz.



jueves, 4 de noviembre de 2010

Néstor Kirchner 1950 - 2010

Según le dijeron a Galeano, en la costa colombiana, un hombre viejo, pobre, pescador negro pudo subir al alto cielo y desde el alto cielo vio la tierra. A la vuelta contó y dijo que los humanitos somos un mar de fuegos, hay fuegos grandes, fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Ningún fuego es igual a otro fuego. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros fuegos arden la vida con tantas ganas que no se pueden mirar sin parpadear y quien se acerca se enciende. Néstor Kirchner fue uno de esos fuegos y será difícil apagarlo.

La muerte del ex-presidente en un país de dos aguas, tuvo dos reacciones dispares, tan dispares como el amor y el odio, la pasión y el aborrecimiento.

He leído frases como: "Néstor con Perón, el Pueblo con Cristina"; y otras que decían: "Muerto el perro, se acabó la rabia".
He visto decenas de miles llorar, lamentarse, corear su nombre; y otras, escondiendo detrás de un pésame hipócrita, las ansías del oportunismo, como así también, he visto proclamas tenues restándole importancia a su muerte.

Mi reacción fue ecléctica, porque ecléctico es mi pensar político, quizás alimentado por la confusión, tal vez perplejo ante la conmoción social y consecuente realidad, un poco desconocida hasta entonces por mí, o simplemente, porque no he descubierto aún, ni la pasión, ni el odio, hacia algún gobernante.

No sé si lo hecho desde 2003 hasta sus últimos días por ex-presidente Néstor Kirchner, en materia de gobierno, ha sido del todo bueno, o del todo malo.
No es que quiera mantener una posición poco jugada, por el contrario, tengo posiciones bastamente formadas en varios puntos de su gobierno, o modelo, como dicen muchos.

Muchos creen que es la verdadera continuación de Perón, otros por el contrario, que es la evolución de Menem. Y allí planto mi pensamiento, y opino que nada de eso es, lo que es.

Néstor Kirchner, fue y será, él mismo, porque ha venido al paño político nacional con un modelo distinto a los ex-presidentes antes mencionados, ha desarrollado una política distinta que aquellos. No es, ni será Perón, ni Menem, ni otro, porque ha sido un líder político genuino, de un modelo propio, el tiempo dirá si fue mejor, peor o igual que otro.

Sí reconozco, y levanto muchas banderas de su modelo. Creo firmemente en la Patria Grande de Simón Bolívar, San Martín, Miranda y otros; creo en la integración regional, latinoamericana, para escapar de las opresiones, que hace cientos de años vienen sufriendo nuestras culturas, nuestros pueblos; creo en la reconstrucción de la Identidad Nacional, lucha de arduo trabajo, porque no sólo se debe despertar y educar una sociedad dormida o desorientada, sino lo que es peor, se debe luchar también, contra quienes muy despiertos y educados en su propios intereses han vendido la patria desde que lo somos.

Hay algo que debemos aprender como sociedad, pese a quien le pese. Debemos reavivar tres fuegos: el de la memoria colectiva, que nos hace fuerte, el del corazón cívico, que nos hace valientes y el de la sangre latinoamericana, que nos une.

Ningún fuego es igual a otro fuego. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros fuegos arden la vida con tantas ganas que no se pueden mirar sin parpadear y quien se acerca se enciende...

Néstor Kirchner encendió ese tres fuegos.