Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio. Octavio Paz.



lunes, 10 de mayo de 2010

Pensando en un pasado sin futuro en el presente

Uno no puede defender ideales que no conoce, sean éstos de un partido, nombre o apellido, y que además no ha vivido en su mismo tiempo.

Uno puede defender y ahondar en esfuerzos en valores construidos por su vivencia, creencia y educación.

Por lo tanto, si quienes pretenden que la esencia de un partido, nombre o apellido persista junto a los valores e ideales engendrados junto a aquél, deben transmitir sus conocimientos o vivencias de aquellos tiempos que eventualmente han vivido.

Así de ésta forma cumplirán con una etapa más, que es, la continuación de la propia lucha o misión, en manos de una nueva generación.

De otra forma, aquella tarea de haber apoyado y seguido un ideal de país quedará inconclusa, porque deben aprender que, no se agota en el fracaso de no haber conseguido lo añorado; todo tiene capacidad de retorno y continuación; todo, no puede ser resuelto por uno sólo o por quienes solos eran en su momento, o sea, una generación.

La gran verdad de las luchas o misiones, es descubrir en los fracasos la oportunidad de la victoria, o por lo menos, la luz en la agonía.



Transmitir implica educar, para que el otro haga suyo lo que es propiamente de uno.

El verdadero sabio-político (estadista) no es aquél quien tiene mejores ideas o retórica sino quien sabe transmitirlas para lograr su perpetuidad junto a ellas.

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