No suelo hacer público mis comentarios políticos, pero creo que de hoy en adelante las cosas deben ser distintas. No creo en la política como herramienta de poder partidaria pensada para funcionarios, creo en la política de ideologías y acción pensanda para toda la sociedad. No comulgo con las 2 aguas, ni los versus, ni el blanco ni el negro, adhiero a quienes sacrifican emociones violentas, por tolerancia, en pos de profundizar la democracia. No comparto la idea de no compartir ideas, de discutirlas, porque creo ferviemente que en el debate se llega a un acuerdo, acuerdo que no importa a que color de camiseta beneficie, sin en realidad, el beneficio es para alguien de mi sociedad. Discutiré mis puntos de vista con quien criteriosamente me invite a ser superado en fundamentos, no con quienes simplemente su fundamento político sea discutir sin sentido. De ahora en adelante, reconozco que la política y sus partidos tienen muchos errores, redes de corrupción, malversación no solo de fondos, sino lo que es más triste, de intereses que olvidan el interés público y colectivo: la sociedad. De ahora en adelante, prometo abrir los ojos y el corazón cada vez que ocurra algo que merezca ser interpretado, estudiado, y comentado con cada vecino, amigo, familiar, porque es en el compromiso individual donde nace el compromiso colectivo de progresar como sociedad.
No soy ni más, ni menos que ninguno, ni mis libretas y condecoraciones son lo suficientemente gloriosas como para ser más que alguien. Soy simplemente un ciudadano, que no suele hacer público sus comentarios políticos, y que de hoy en adelante lo hará.
No entiendo la política como equipos de futbol, la entiendo a partir de las plataformas ideológicas de cada partido político. Partidos antiquísimos como la UCR, el PDP, el PJ entre otros, tienen plataformas excelentísimas, y al mismo tiempo dejaron próceres políticos, demasiados para nombrar ahora.
El problema de los partidos de hoy, es la incompatibilidad por parte de los funcionarios, de las acciones políticas con las ideas de sus plataformas. Por ello es una tarea de alta complejidad encolumnarse en uno de ellos. Hoy es difícil ser sincero con uno mismo y luego con la sociedad, diciendo si sos Peronista, Radical, Pro, Socialista, Disidente, Kirchnerista, etc.
En mis zapatos existe dicha complejidad, porque debido a mi hábito de indagar, me encuentro a veces con iluminismos grandiosos de parte de supuestos enemigos partidarios, y vuelvo a abrir la herida del desconcierto, esperando que los hechos de la realidad superen la teoría de los textos y como bálsamos de ésta herida, sanen mi vacío de elección partidaria. Hoy somos muchos los que creemos que la política no solo es la que llevan a delante los partidos políticos y sus funcionarios y ñoquis. Hoy somos muchos los que sabemos que pensar y hacer por la sociedad también se logra desde otros espacios, como organizaciones civiles, instituciones de la sociedad y otros mecanismos de la democracia participativa.
Nos encontramos en un momento histórico en donde las circunstancias políticas disyuntivas entre Gobierno y Monopolios, nos exigen un grado de interpretación altísimo de la verdadera realidad. Es una exigencia dificilísima, sobre todo cuando en tiempos de guerra, las principales víctimas somos quienes no movemos los hilos de la cuestión, y por detrás de nuestros ojos, en los despachos de unos pocos se dibuja la discusión de mañana.
Nadie es el dueño de la verdad, y sin querer parafrasear a Aristóteles, ni a Perón que alguna vez lo ha hecho sobre aquel, la única verdad es la realidad. Esa realidad que hoy se nos presenta totalmente parcial, hacia un lado o hacia otro, es la realidad que absorbemos si nos conformamos. Hay otro camino, y es no aceptar una de las voces, sino aceptar todas, y al mismo tiempo construir la propia, en base a la percepción. Trabajo complejo dije, pero quienes logren asumir dicha responsabilidad, no solo serán obsequiados con la sinceridad del conocer la verdadera realidad, sino también, con la grandeza de poder transmitirla.
Hoy no soy ni Peronista, ni Radical, ni Kirchnerista, ni Pro, ni Disidente, sin embargo soy perceptor, e interpreto que además de las discordias y emociones violentas que se le etiquetan al actual gobierno, existen políticas públicas acordes a un modelo de país, perfectibles como todo lo humano, pero basadas a un modelo de país necesario de hace 200 años. Digo 200, porque desde esa fecha los modelos han sido consecutivamente atacados, frustrados, cada vez que a un grupo minoritario no les convenía más como aliados.
Hoy tenemos la oportunidad de hacernos escuchar, de oír todas las voces, y de sacar nuestras propias conclusiones, sin emociones violentas, sin pasiones extremas, simplemente siendo sinceros primero con un mismo, y luego con la sociedad.
Me hago sincero conmigo y entiendo que el modelo de país adoptado por el Frente para la Victoria es uno modelo con muchos aciertos, e infinitamente perfectible en sus desaciertos, pero sigue siendo un modelo que trata de incluir a todos, y esa es la diferencia con las voces opositoras, que enfermamente buscan el poder sin antes haber trabajado y propuesto un mejor modelo.
No hablemos de sandeces cuando discutimos que paginas queremos escribir. Animémonos a ser protagonistas. No hace falta estar de un lado o del otro para que lo seamos. Si hace falta que escuchemos a un lado y al otro. No nos quedemos con lo primero que vemos, que un árbol no nos tape el bosque. Si quedémonos con lo que sentimos luego de caminar el bosque. Y para ello no hay que hablar de política, de políticos o partidos, simplemente se debe ser sinceros con uno mismo, y luego con la sociedad.
No suelo hacer público mis comentarios políticos, pero creo que de hoy en adelante las cosas deben ser distintas.
Atte.,
LMB.