Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio. Octavio Paz.



lunes, 19 de abril de 2010

La parte involuntaria de un problema colectivo

Luego de mucho tiempo en ausencia retomo el contacto, y esta vez es para contar algo que empece a escribir desde el tiempo que deje de hacerlo.
Cortes de ruta, protestas y cortes de calle. La mayoría hemos vivido en mayor o menor medida estas situaciones. Pero que pasa cuando no estamos del lado del protestante ni del protestado. Somos un tercero que mira un problema ajeno, que se ha vuelto colectivo.

Sin más rodeos...





Al principio la gente se manifestaba frente al lugar del hecho o autoridad en discrepancia, por ej. La carpa blanca de los maestros enfrente del congreso de la nación, o en las fábricas donde los empleados ejercían su derecho a huelga y protesta.

Luego para obtener mayor resonancia en sus reclamos se trasladaron a las plazas ya con la intención de aglutinamiento, por ej. Las madres de plaza de mayo, o el 21 de diciembre en el “que se vayan todos”.
Con un tono de caravana de protesta también se ve caminar por las calles, a veces en silencio denostando el dolor y otras con cantos demostrando el furor.

Hasta el momento las manifestaciones eran genuinas y cumplían con su concepto y fin. Pero luego vinieron los cortes de calles, puentes, rutas, porque la atención no era basta y como noticia periodística seria de alto grado de asombro con fin de habladuría, de esta forma llegaría a las masas con mayor alcance y eficacia.

La discusión a partir de los cortes era su legalidad o no y sus justificaciones. Por un lado quienes defienden los cortes alegan que es una medida extrema y no de cabotaje, porque de otra forma no pueden hacerse escuchar.

En principio el análisis podría ser ambivalente entendiendo que la falta de dialogo es culpa del receptor, pero también puede ser por el potencial emisor que toma la medida sin antes agotar las que les queden, y ahí entraríamos en la mirada que dichos cortes pasan de ser extremos a facilistas, o de cabotaje, ya que aprovechan su repercusión sin antes reclamar por el camino estipulado en las reglas de convivencia. Y ahí entraríamos a escuchar la otra campana de quienes son afectados por tales cortes.

Los mismos aluden que se sienten cerciorados sus derechos que avalan estatutos de convivencia como constituciones, leyes y reglamentos y que al no formar parte de quienes se sienten sin respuestas o dialogo no pueden, ni tienen, porque formar parte de su reclamo, por lo que reflota en el aire una sola palabra de opuestas miradas pero único significado: injusticia.

Para unos es injusto que ocurra lo que los motiva a manifestar pero para otros es injusto formar parte pasiva en la manifestación o el problema. Y detrás de las 2 campanas en el escenario factico de los hechos se encuentra la autoridad máxima encargada de cuidar y velar por nuestros derechos, el gobierno. Este, depende el caso, tomara distintas posturas. Si el reclamado es un órgano del gobierno en particular, buscara delegar la solución inmediata en otro y se encargara de la mediata con un perfil suficientemente bajo para no generar un clima de adhesión masiva. Si el reclamado es el gobierno total indefectiblemente deberá formar parte inmediata en el asunto y estarán sus decisiones de forma masiva en tela de juicio, generando de esta forma una especie de derecho a veto. Situación que genera un reemplanteo electoral o cimbronazo de sospechas ante el actual gobierno. Este panorama es aprovechado por quienes buscan desestabilizar a su opositor con ayuda muchas veces de grupos que no forman parte ni de partidos y ni del país, es decir, buscan influenciar a través de los hechos sus intereses beneficiándose de la crisis momentánea buscando que sea una desestabilización total para si imponer a través de otros sus intereses. El fenómeno humano del sentirse desprotegido lleva a cometer errores impensados. Porque se necesita ayuda de inmediato y uno agarra aquella primera que se ofrezca, sin distinguir si la misma te favorecerá o te perjudicara aun más. Por eso quienes se encuentran en esa situación y logran distinguir una buena ayuda de una ayuda a cualquier precio son quienes el conocimiento y la cultura del saber forman parte de su vida.

Aquí estamos varados en una cultura social indefinida, o mejor dicho, definida a ser inculta, ingrata e irrespetuosa. Pero a todo esto… Que hago yo en el medio de la balacera entonces?.

Amigo mío, paciencia, calma, inflar el pecho… estamos en la selva, manejemos con cuidado nuestras emociones!.

Gobierno vs. algo, algo vs. Gobierno, y los que estamos en el medio pagando platos rotos de la casa de al lado.

La protesta debe ser símbolo de lucha, y no una lucha simbolizando lo que sea. Seamos justos con quienes el sudor de injusticia brota por sus pieles y en sinceridad con corazón y alma salen a las calles. Mente culta barriga protegida!

A cada uno le corresponde… lo que le corresponde. Argentinos somos. Abrir cabezas y mirar más allá. Ni el árbol, ni las interminables filas, ni los choripanes, nos deben tapar el bosque. Hay más voces detrás de cada grito. Ojalá algún día las escuchemos a todas.


Saludos!
LMB

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas veces el fin no justifica los medios, pero frente a los valores, a la fuerza y a la pasión, no hay nada que objetar.

Felicito a todos aquellos que gritan en la calle por un país mejor, por el y por mí.

Uno muchas veces no tiene el valor de sumarse a ese tipo de actividades por lo impuesto por nuestra cultura...
Pero no hay mejor sordo que el que no quiere escruchar... Y, hoy estoy buscando escuchar todas esas voces...

Y finalizo mi comentario con las mismas palabras que el autor:
"La protesta debe ser símbolo de lucha, y no una lucha simbolizando lo que sea. Seamos justos con quienes el sudor de injusticia brota por sus pieles y en sinceridad con corazón y alma salen a las calles. Mente culta barriga protegida!

A cada uno le corresponde… lo que le corresponde. Argentinos somos. Abrir cabezas y mirar más allá. Ni el árbol, ni las interminables filas, ni los choripanes, nos deben tapar el bosque. Hay más voces detrás de cada grito. Ojalá algún día las escuchemos a todas".