Aunque la gente tenga camisetas diferentes tendríamos que pensar teniendo todos algo en común, como hacen los países que progresan; piensan primero en el país y después en cada bolsillo, o en cada bolsillo, pero teniendo en cuenta una mayor premisa que es el ideal de país. Pero es imposible hacer eso en Argentina, ya que no confiamos en nuestros dirigentes, no vemos reflejado en obras publicas todo aquello que resignamos al gasto de nuestras obras o servicios. No solo ocurre en el gobierno de estado y sus demás jurisdicciones, ocurre también en las principales instituciones de la sociedad; mucha gente está dispuesta a ayudar a las instituciones, con su trabajo, con su dinero, pero los dirigentes de estas lamentablemente no son capaces de acaparar la confianza necesaria, quizás por ineptitud, quizás por desinterés, o simplemente porque ya están "quemados", es decir, son "bien conocidos por todos".La verdadera solución a este problema que nos golpea a todos, es un trabajo que tiene sus plazos, pero también sus diferentes protagonistas. En cuanto a plazos, el estado debe a corto plazo tranquilizar las aguas con decisiones consensuadas, pero no debe quedarse con esto, sino que debe tener una respuesta a mediano plazo, para los futuros problemas que tengan igual relevancia. Pero la mayor de las necesidades, es tener un plan a largo plazo conciente en lo pilares de valores e ideales que mantendrá el país en el futuro, y en definitiva denotarán nuestros aires, nuestra esencia, aquella que podrá cambiar nuestra forma de vida, de ver las cosas, y es aquella también la que guiará en la nueva conformación de normas civiles de convivencia, harto necesarias para progresar y no estancarse como país bananero, en producción de materias y de ideas. Y en cuanto a protagonistas, nos convoca a todos.
Tenemos derechos y queremos que se respeten, pero debemos tener cuidado y ser concientes con la forma que tomamos para obtener el respeto. Al ver lo que ocurrió en las manifestaciones en plaza de mayo en 2001, y en la actualidad, hace unos días después de 7 años, podemos observar que en las reuniones son masivas, pero no genuinas, es decir, muchos grupos de militancia política o social de color político catabólico (su único deseo es destruir) aprovechan el clima de manifestación, y disconformismo, para encender más aún la discrepancia con el gobierno, y generar una batalla sin fundamentos, ya que producen en cada voz manifestante un sentir espontáneo de bronca, aquel que impide reflexionar, y discutir el problema no como versus de cada uno, si no como grupos de ideas. No solo se transgirversa la manifestación en la metrópolis capitalina, en los pueblos también se nota, ya que los grandes grupos o como lo llaman los idóneos, los “pooles” de negocios agropecuarios, insisten e instigan a los productores más pequeños a la lucha, confrontación, sin poner un solo pie en un piquete, y con altísima rentabilidad, aquella que lamentablemente ni se compara con los pequeños y mediano productores de la pachamama.
El patriotismo no es gritar más fuerte o resistir más que otros. Tampoco es regalar el pescado para comer. El patriotismo es poder distinguir la hermandad y lealtad a una bandera, en vez del individualismo y el propio interés. El patriotismo es enseñar a pescar.
Por eso cada vez que le preguntan a alguien por participar en política, por lo que es la misma, y responde "no me interesa", "son todos ladrones", "es un sistema perverso", "mejor me quedo en casa tranquilo", me da un dejo de impotencia, desilusión, y en muchos casos un sentir de que está todo perdido. La impotencia es porque esas personas no entienden que si no nos comprometemos nosotros, seguiremos dejándoles a "ellos" que sigan con la delincuencia, manchando la herramienta social llamada política, y de esa forma no hacemos nada y tampoco tendríamos derecho a reclamar después, ya que el problema no es problema cuando explota sino cuando se gesta, y con la actitud desconsiderada de no participar dejamos que se gesten personas corruptas y con poder. La desilusión se da cuando es masivo el desinterés, cuando pareciera que es un todos contra todos, y si vemos o sabemos algo ajeno "cerramos la puerta con llave, primero me salvo yo".
¡Debemos reclamar al país mejores dirigentes!; políticos, sociales, gremiales, educativos, deportivos, religiosos, etc. Pero no solo debemos quedarnos con el reclamo, ¡debemos también participar!, porque la solución no solo es mostrar la cara de la moneda, sino formar parte de ella; el país no es el gobierno, ni el campo o la industria, ni los porteños, o el mal dicho "interior", ni los peronistas o radicales, ni blancos o negros, ni clase baja, media y alta, el país somos todos, y cuando entendamos eso, seremos capaces de producir cada uno en favor de esta nación, seremos capaces de aportar ese bendito y afamado "grano de arena", seremos capaces de hablar más lento y pensar más rápido, pero siempre, siempre en sintonía a un mismo sustantivo-adjetivo-verbo: ARGENTINOS.
"Lo que hacemos en nuestras vidas, tiene eco en la eternidad"
Leonel M. Brizio
¡Debemos reclamar al país mejores dirigentes!; políticos, sociales, gremiales, educativos, deportivos, religiosos, etc. Pero no solo debemos quedarnos con el reclamo, ¡debemos también participar!, porque la solución no solo es mostrar la cara de la moneda, sino formar parte de ella; el país no es el gobierno, ni el campo o la industria, ni los porteños, o el mal dicho "interior", ni los peronistas o radicales, ni blancos o negros, ni clase baja, media y alta, el país somos todos, y cuando entendamos eso, seremos capaces de producir cada uno en favor de esta nación, seremos capaces de aportar ese bendito y afamado "grano de arena", seremos capaces de hablar más lento y pensar más rápido, pero siempre, siempre en sintonía a un mismo sustantivo-adjetivo-verbo: ARGENTINOS.
"Lo que hacemos en nuestras vidas, tiene eco en la eternidad"
Leonel M. Brizio
1 comentario:
La verdad, digno de ser leido.
Saludos.
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